El experimento ruso del sueño

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by RodolfoChimpandolfo
Last updated 4 years ago

Discipline:
Social Studies
Subject:
Psychology
Grade:
8,9,10,11,12

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El experimento ruso del sueño

Randy Randy Gardner (1946) tiene el récord documentado científicamente de ser el ser humano que ha durado más tiempo despierto sin ningún tipo de estimulantes. En 1964 con 17 años de edad y estudiante del instituto Alta en San Diego, California , Gardner se quedó despierto durante 264 horas (once días), rompiendo el récord anterior de 260 horas en poder de las Rondas Tom de Honolulu. Gardner intentó romper el récord y contó con la presencia del doctor especialista en sueño de la Universidad de Stanford William Dement. La salud de Gardner fue supervisada por el Capitán de Corbeta John J. Ross. Las cuentas de Gardner sobre su privación de sueño y la experiencia de la respuesta médica se hizo muy conocida entre la comunidad de investigación del sueño.

Con frecuencia se afirma que el experimento de Gardner ha demostrado que la privación del sueño extrema tiene poco efecto, aparte de los cambios de humor asociados con la fatiga (cambios de humor, mal humor, pérdida de concentración). Esto se debe principalmente a un informe elaborado por el investigador William Dement, quien afirmó que en el décimo día del experimento, Gardner había sido, entre otras cosas, capaz de derrotar a Dement al pinball.Sin embargo, el teniente comandante. John J. Ross, quien monitoreó su estado de salud, informó graves alteraciones cognitivas y conductuales. Estos cambios de humor incluido, problemas de concentración y memoria a corto plazo, paranoia y alucinaciones. En el cuarto día tenía una ilusión que Paul Lowe ganó el Rose Bowl, y que un letrero de la calle era una persona. En el undécimo día, cuando se le pidió que restara siete veces, a partir de 100, se detuvo a los 65. Cuando se le preguntó por qué había dejado, contestó que se había olvidado de lo que estaba haciendo.En su último día, Gardner presidió una conferencia de prensa donde habló sin arrastrar o tropezar sus palabras y en general parecía estar en excelente estado de salud. "Yo quería demostrar que las cosas malas no ocurren si usted se fue sin dormir", dijo Gardner. "Pensé, 'Yo puedo romper el récord (el de 1959 de Peter Tripp) y no creo que será una experiencia negativa".

Se les pidió a los sujetos que trataran de no pensar en un oso blanco durante 5 minutos y que los 5 minutos posteriores pensaran en el oso blanco. Durante el experimento, los participantes dijeron en voz alta cualquier pensamiento que estaban teniendo y cada vez que pensaban en el oso blanco, tocaban una campana. Luego, Wegner y sus colegas estudiaron los sueños de 295 estudiantes. Antes de que los sujetos se fueran a dormir, pasaron 5 minutos escribiendo sus pensamientos. La orden principal era no pensar en una persona específica a quien consideraran un amigo o les gustara y sí pensar en esa persona o simplemente escribir las iniciales de la persona.

Método

Randy Gardner

Investigadores rusos en la década de los 40, hicieron un experimento utilizando a 5 prisioneros políticos que eran considerados enemigos del estado. Se les prometió falsamente que serían liberados si accedían voluntariamente a ser usados como conejillos de indias durante una prueba, en la que se probaría sobre ellos un nuevo gas excitante que los iba a mantener despiertos durante un mes entero. Fueron confinados en un habitáculo sellado en el que se controlaba el consumo de oxígeno y se les administraba el gas en su dosis exacta, ya que en dosis más elevadas era mortal. No tenían camas, ya que no iban a dormir, pero tenían agua, alimentos secos para un mes, un inodoro y cosas para leer. Para observar el experimento, se disponía de una ventana de cristal grueso, con un diámetro de 5 pulgadas, y varios micrófonos.Los primeros 5 días transcurrieron bien, pero a partir de entonces, los sujetos empezaron a mostrar paranoia. Dejaron de hablarse entre ellos y empezaron a susurrarle a los micrófonos. Los investigadores sospecharon que este era un efecto secundario del gas.A partir del 9º día uno de ellos empezó a correr por la sala gritando sin parar durante 3 horas. Después de ese tiempo, seguía gritando pero ya no sa lía sonido de su garganta. Los científicos pensaron que físicamente se había destrozado las cuerdas vocales. Pero lo más sorprendente fue la reacción de los otros 4 individuos. Ellos siguieron susurrándole a los micrófonos como si nada pasase. Pasado un tiempo, ocurrió lo mismo con un segundo sujeto. Los otros tres presos, tomaron un libro, le arrancaron las hojas y las pegaron una a una con sus propias heces sobre la ventanilla de observación. Los gritos se detuvieron de inmediato, y también los susurros. Y así estuvieron por otros 3 días.Los científicos sabían que las 5 personas estaban vivas porque el consumo de oxígeno en el interior se correspondía con el de 5 personas realizando ejercicio físico intenso, pero no podía oírse nada en el interior. En la mañana del día 14 los investigadores hicieron algo que nunca planearon. Le hablaron a los presos por un intercomunicador, buscando su reacción. “Vamos a abrir el habitáculo para comprobar los micrófonos. Aléjense de la puerta y túmbense en el suelo. Si no lo hacen les dispararemos. Pero si hacen lo que les decimos, uno de ustedes será liberado de forma inmediata.”.Pero la sorpresa fue mayúscula cuando oyeron una voz que les respondía desde el interior: “Ya no queremos que nos liberen”.Finalmente decidieron abrir la cámara en la medianoche del día 15. Primero se extrajo el gas del interior y se remplazó por aire fresco. De inmediato, 3 voces empezaron a suplicar desde el interior de la cámara que les volviesen a aplicar el gas. Cuando los militares entraron, y vieron el panorama, empezaron a gritar más fuerte aun que lo que lo hicieron los presos en su día. 4 de ellos estaban todavía vivos aunque su estado era difícil de describir. Las raciones de comida a partir del sexto día estaban intactas. Había trozos de carne de los sujetos obstruyendo el sumidero de la habitación impidiendo que se evacuase la sangre que se acumulaba alrededor. Los 4 supervivientes tenían grandes porciones de carne arrancada. Los huesos de sus dedos estaban expuestos, y la manera en la que tenían las heridas indicaba que ellos mismos se habían arrancado la piel con sus propias manos. Se habían abierto el abdomen, quedando a la vista los intestinos, que salían de la cavidad estaban sobre el suelo a su lado. Podía verse que estaban digiriendo algo: su propia carne.Los militares eran soldados de operaciones especiales, pero rehusaron volver a entrar a recoger a los presos. Ellos, mientras, seguían rogando que les volviesen a suministrarles el gas.Finalmente les convencieron, y entraron a sacar a los 4 supervivientes. Todos ellos ofrecieron resistencia. Uno de ellos, que luchaba contra los médicos y militares, recibió una dosis de morfina 10 veces superior a la dosis normal de un adulto y aun así no consiguieron sedarle. Murió desangrado.El que se encontraba en peores condiciones de los tres que quedaban fue ingresado en una sala de operaciones. Mientras que le devolvían sus intestinos a la cavidad abdominal comprobaron que era insensible a la anestesia. Fue operado despierto mientras que forcejeaba con tal fuerza que arrancó las correas de cuero que le sujetaban las muñecas.El siguiente en ser puesto en la mesa de operaciones fue el segundo que se destrozó las cuerdas vocales. Como no podía gritar solo movía violentamente la cabeza para protestar por la retirada del gas. Le restituyeron los intestinos y le cubrieron la cavidad abdominal con lo que le quedaba de piel. A este preso ni siquiera intentaron aplicarle anestesia.Los investigadores se preguntaban por que deseaban que les volviesen a proporcionar el gas. Uno de los presos les respondió “Tengo que permanecer despierto”.Así que tomaron a los tres supervivientes y los devolvieron a la sala de experimentación, atados a las camillas mientras que se les realizaba un electroencefalograma. Todos ellos dejaron de luchar cuando volvieron a notar el gas. Las líneas del electroencefalograma eran normales, pero en ocasiones se volvían planas, como si ocurriese una muerte cerebral.Uno de los investigadores le preguntó al que todavía podía hablar: “¿Qué eres?”“¿Ya lo has olvidado? Somos la locura que se esconde dentro de todos vosotros, rogando en todo momento ser liberada, desde lo más profundo de la mente animal. Somos de lo que te escondes cada noche en el interior de tu cama. Somos lo que ocultas en silencio cuando vas al refugio nocturno donde no podemos pisar “.El investigador hizo una pausa, y finalmente le disparó.

La historia dice así:

El experimento ruso del sueño

Efectos en la Salud


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