El Cascanueces

by noray
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El Cascanueces

El Cascanueces y el Rey de los ratones

Ver mayor

La NochebuenaEl consejero de Sanidad, el señor Stahlbaum tenía 3 hijos. Aquella Nochebuena los dos más pequeños, María y Federico, estaban esperando los regalos que cada año fabricaba para ellos su padrino el señor Drosselmeier. La hermana mayor, que se llamaba Elisa, escuchaba con atención a sus hermanos cuando describían los maravillosos juguetes que el padrino solía prepararles.El extraño señor Drosselmeier era el relojero de la casa y, a menudo, los niños observaban cómo utilizaba sus punzones para poner a punto los relojes.Cuando se hizo de noche se oyó una campanilla y aparecieron sus padres en la habitación que venían a buscar a los niños.Los regalosLos niños se quedaron quietos, mudos de entusiasmo, mirando el árbol de navidad que apareció delante de ellos.Para conseguir aquel momento lo niños tenían que haberse portado bien durante todo el año, el gran árbol que estaba en el centro de la habitación, tenía manzanas, doradas y plateadas, flores, almendras garrapiñadas, bombones envueltos en papeles de colores, y toda clase de golosinas. Lo más hermoso del árbol eran sus hojas oscuras donde ardían muchas lucecitas, que brillaban como estrellas. María descubrió una hermosa muñeca, toda clase de utensilios y, lo más bonito, un vestidito de seda adornado con cintas de colores. Federico descubrió un caballo alazán con el que empezó a jugar, unos soldados y también encontraron unos libros con dibujos preciosos.Pero todavía faltaban los regalos del padrino. En una mesa apareció una pradera con un castillo iluminado lleno de personajes moviéndose y asomándose a las ventanas. A los niños no les hizo gracia aquel juguete con automatismos complicados con el que no podían jugar y que siempre repetía los mismos movimientos.El protegidoMaría descubrió un cascanueces con forma de hombrecillo en el árbol de Navidad, a ella le gustó mucho y el padre le mandó que lo cuidara, era para ella y para sus hermanos. Pero su hermano lo trató sin cuidado y acabó por romperse.María lo cogió e intentó pegarle los dientes rotos. El padrino entonces le preguntó entre carcajadas que cómo le podía gustar un cascanueces tan feo, pero María le dijo que se parecía mucho a él. El padrino ya no se rió tanto como antes cuando escuchó a la niña. Los prodigios En la sala del consejero de Sanidad había un armario precioso para guardar las cosas que les regalaban todos los años. La balda más alta era para las obras de arte del padrino ; la intermedia para libros; y las más bajas para lo que quisieran poner Federico y María. María, como todos los años, colocó su casa de muñecas con la señorita Trudi y su nueva muñeca Clarita. En la balda superior Federico colocó sus tropas de soldados. Era ya muy tarde y su madre les mandó a la cama, Federico se fue encantado pero María se quedó un rato más. Cuando se quedó sola le dijo al Cascanueces que lo cuidaría muy bien y lo llevó a la casita de muñecas. María le rogó a Clarita que dejase su cama al Cascanueces herido. Cerró el armario y cuando se dirigía a su habitación escuchó un ruido extraño , un “tac toc tac” del reloj que cada vez sonaba más fuerte. Se acercó para ver lo que ocurría y vio algo sorprendente; el padrino Drosselmeier estaba encima del reloj de cuco y cantaba una canción rara. Después oyó chillidos y pitidos horribles. ¡Y lo que vio, Dios mío! María no pudo echar a correr porque bajo sus pies salieron… muchísimos ratones.La batallaComo empujados por una fuerza subterránea la arena, la cal y los ladrillos de la pared saltaron hechos pedazos y un ratón con siete cabezas con sus coronitas salió del suelo chillando y silbando y se dirigió al armario que estaba pegado a la puerta.De pronto escuchó a Cascanueces gritar a los ratones y llamar a los otros soldados para que le ayudaran en la lucha.Todos los juguetes se pusieron a luchar junto a Cascanueces contra un gran ejército de ratones que acompañaban al más grande, el que tenía 7 cabezas con 7 coronas.Cascanueces mandó a uno de sus juguetes redoblar con un tambor de una forma artística haciendo mover los cristales del armario.María vio que las cajas en la que estaban las tropas de Federico y Cascanueces se movían.Saltaron todos y Cascanueces les animaba con sus palabras.Se oyó el BUM de los cañones y María vio como volaban grageas por su cuarto hasta el cuartel de los ratones, poniéndoles blancos por la pólvora.Un grupo se metió debajo del taburete y causó bastantes bajas en el grupo de los ratones.Cuando Cascanueces mandó que se fueran retirando porque cada vez había menos de sus amigos en pie, María no pudo resistirse más y lanzó el zapato al medio de todos los ratones dándole al rey, pero sintió un agudo dolor en el brazo y cayó perdiendo el conocimiento.La enfermedadCuando María se despertó por la mañana de su sueño se encontraba en su camita y le preguntó a su madre-¿Se han marchado ya todos esos ratones asquerosos? La madre le dijo que no dijera bobadas que quizás tuviera un poco de sueño porque se había quedado jugando con las muñecas y se había caído contra el cristal de su armario rompiéndolo y cortándose en el brazo. De pronto la puerta se abrió y apareció el padrino Drosselmeier diciendo que no se enfadara con él que tenía una sorpresa para ella. Se echó la mano al bolsillo y sacó a Cascanueces arreglado que le había colocado los dientecillos y la mandíbula.Entonces el padrino le dijo que le iba a contar el cuento de Pirlipat.El cuento de la nuez duraPirlipat era una princesa, el día de su nacimiento hicieron una gran fiesta, además era hermosa y nació con 2 dientes, todos estaban muy contentos menos la reina que estaba recelosa e inquieta.A la princesa la cuidaban alabarderos y 6 niñeras cada una de esas 6 niñeras tenía que tener en el regazo un gato y pasarse toda la noche rascándole para que no se durmiese. El motivo del recelo de la reina era el temor a la venganza de los ratones por algo que le sucedió anteriormente.“En cierta ocasión el rey había organizado una gran cena, la reina hizo unos daditos de tocino en una plancha de plata para elaborar las salchichas preferidas del rey. Cuando el tocino se acabó de hacer para servirlo, se escuchó una vocecita: -Déjame comer un trocito de tocino hermana, yo también soy una reina.La reina ya sabía muy bien que la que estaba hablando era la señora Ratona que pretendía estar emparentada con la familia real y por eso tenía una gran región debajo del fogón. Así que le dio tocino pero detrás de ella salió toda su familia y se comieron todo el tocino.Cuando sirvieron las salchichas de hígado el rey empezó a dar suspiros al aire al notar que sus salchichas no tenían tocino. Al enterarse de lo sucedido con el tocino decidió vengarse de la señora Ratona y su familia. Inventaron unas máquinas, las colocaron alrededor de toda la casa con un trocito de tocino quemado. En el momento que se acercaran los ratones al tocino quedarían encerrados en una jaula. La señora Ratona se marchó, la corte se alegró mucho pero la reina estaba muy triste.”Un día, de pronto, la princesa Pirlipat fue atacada por Ratona. Las niñeras suspiraron de alivio al oír, en su llanto, que la niña seguía viviendo. Pero al verla se llevaron un gran susto ya que la preciosa princesita se había convertido en un monstruo de cabezota informe, que coronaba un cuerpo encogido; los ojos azules se habían convertido en verdes y saltones y la boca le llegaba de oreja a oreja.El pobre y desgraciado rey, el padre de Pirlipat, no se le ocurrió otra cosa que echar las culpas al relojero Cristian Elias Drosselmeier de Nuremburg. Le concedió cuatro semanas para devolver a su hija a su estado anterior o moriría .Drosselmeier se dio cuenta de que Pirlipat tenía una gran afición para partir las nueces .Drosselmeier y otro científico se dieron cuenta de que para devolver a la niña a su estado normal, tenía que hacerle comer la nuez de Kracatuk.Para deshacer el encantamiento tenía que conseguir a un hombre joven que nunca se hubiera afeitado ni se hubiera puesto botas. Ese hombre tiene que partir la nuez, después tenía que darle la nuez a la niña y , por último, dar siete pasos hacia atrás con los ojos cerrados .Drosselmeier se dispuso a viajar para encontrar la nuez y al joven.Drosselmeier y el astrónomo estuvieron de viaje quince años sin dar con la huella de la nuez Kracatuk. Un día descubrió que su sobrino cumplía las condiciones, era joven, nunca se había afeitado, no había usado botas en los días de navidad y partía nueces con facilidad. En el momento en el que Drosselmeier y el astrónomo anunciaron a la corte el hallazgo de la nuez, se hicieron todos los preparativos necesarios y en cuanto llegaron con el remedio para la perdida belleza de Pirlipat encontraron reunidos a una porción de jóvenes entre los cuales figuraban bastantes príncipes que confiaban en sus fuertes dientes.Pero ninguno como él había agradado a la princesa Pirlipat. El joven Drosselmeier se puso la nuez entre los dientes, apretó y ¡crac! La cáscara se partió en cuatro. La princesa se comió enseguida la nuez y, en el mismo momento, desapareció la horrible figura. El gran barullo desconcertó un poco al joven Drosselmeier que aún no había terminado sus siete pasos. Cuando iba a dar el séptimo paso salió la señora Ratona y le hizo tropezar. Al instante se convirtió en una figura deforme con una gran boca y una cabeza enorme. Según el horóscopo acabaría siendo rey cuando cayera en su poder el hijo de la Ratona, el ratón de siete cabezas y cuando una dama lo amase a pesar de su figura. Tío y sobrinoMaría tuvo que permanecer en la cama una semana por la herida. En ese tiempo se dio cuenta de que Cascanueces era el sobrino del cuento y el tío era el padrino. Ella se lo contó a su familia pero nadie le creyó salvo el señor Drosselmeier que le animó y le pidió que fuera fuerte frente a los acontecimientos que tenían que suceder.La victoriaUna noche María se despertó por un extraño ruido en la esquina de su habitación, pensó en despertar a su madre porque estaba muy asustada. Cuando el ruido paró vio como el rey ratón se acercaba a ella, y le dijo:- Dame tus confites o si no, morderé a tu Cascanueces.Ella estaba tan atemorizada que hizo lo que el ratón le había indicado para salvar a Cascanueces, pero el mazapán que le dejó no pareció gustarle al ratón, y entonces le pidió azúcar y sus muñecas de goma a cambio de que no mordiera a Cascanueces. Cuando se fue, María abrió el armario y, muy a su pesar, de nuevo hizo lo que el rey le pidió.Cada noche aparecía el horrible ratón pidiéndole más cosas. La familia no podía darle caza con ratoneras y María se dio cuenta de que nunca iba a conseguir deshacerse del ratón.Un día María descubrió que el Cascanueces cobraba vida cuando le frotaba la mancha del cuello. De esa forma pudo escuchar a Cascanueces que le pidió una espada para poder luchar contra el ratón de 7 cabezas.Entonces Federico engañó a un soldado para que le diera su espada y se la entregó y María para Cascanueces. Al poco rato se encontró al Cascanueces con la espada llena de sangre y con siete coronas que pertenecieron al rey Ratón .El Cascanueces se las entregó y dijo que se las enseñase a todos.El reino de las muñecasFue entonces cuando Cascanueces invitó a María a visitar lugares fantásticos.Empezaron a andar y se encontraron con un armario y a María le pareció extraño porque siempre estaba cerrado y ahora estaba abierto y detrás había un abrigo. Empezaron a subir por la manga y cuando estaban ya en el cuello del abrigo María encontró una pradera perfumada .Había muchas rocas preciosas luego encontraron una puerta hecha de almendras y pasas.Vieron muchas cosas, personajes de cuentos y todo un mundo fabricado con golosinas.La capitalCuando Cascanueces dio una palmada el lago se agitó, la olas se agrandaron María vio que a lo lejos se acercaban un carro de conchas de marfil, tirado por delfines doradas.Les recogieron unos personajes pequeñitos cantarines y alegres y viajaron por aquel fantástico lago de las rosas.-Estamos en el bosque de las Confituras-dijo Cascanueces-; pero ahí está la capital.María vio algo inesperado, los muros y las torres estaban pintados de colores preciosos y su forma no la había igual en el mundo.Allí los recibieron con una gran fiesta y todos reconocieron al príncipe.Cuando todo pasó María apareció en su casa y nadie creyó lo que ella contó.La conclusiónPasó el tiempo y un día apareció el señor Drosselmeir con su sobrino. Desde aquel momento fue María la prometida de Drosselmeier. Al cabo de un año dicen que fue a buscarla en un coche de oro tirado por caballos plateados. En las bodas bailaron veintiún mil personajes adornados con perlas y diamantes, y María se convirtió en reina de un país en el que sólo se ven, si se tienen ojos, alegres bosques de Navidad, transparentes palacios de Mazapán y toda clase de cosas asombrosas.

El autor: Hoffmann

Sirvió de inspiración a Tchaikovsky

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